22 abril 2014

Multa malĝojo (Mucha Tristeza)

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"Dicen que yo he inventado el realismo mágico, 
pero solo soy el notario de la realidad. 
Incluso hay cosas reales que tengo que desechar 
porque sé que no se pueden creer". 
Boletín cultural n.º 158. Madrid, 1995

(Foto: Palacio de Bellas Artes de México, 21/04/2014) 


Que desaparezcan las tintas, las computadoras, el teclado, las máquinas de escribir, las hojas, los cuadernos, la luz, la vela, el color, el cuerpo y finalmente, que se apague todo... menos tú.

No puedes morir, no debes, ¡cómo te moriste Gabo! Y cómo tu muerte significa la no-creación de más belleza. En otros cien años nazca, tal vez, alguien con tu talento, si es que no ha nacido ya, cómo esperar locamente esa prosa que me hacía volar tanto.


Yo tenía trece años, Gabo, cuando te encontré en aquella casa vieja, hecha de quincha y adobe, a punto siempre de derribarse, a punto siempre, pero nunca se caía, soportaba tantos secretos que era imposible que el Rímac la dejara morir.  Me había mudado y te encontré allí encima de un mueble viejo, con esa tapa amarilla arrugada, lleno de polvo y solitario, encontré tu libro "El amor en los tiempos del cólera" y lo primero que pensé era si podía leerlo, pues aún me consideraba muy niña para leerte, porque pensaba que el contenido tal vez no estaba hecho para mí. Tomé tus páginas y empecé a leer, sin esperar a preguntar, sin esperar a que mi padre diga sí o no, te leí, y no te solté al cabo de 3 días, me hipnotizaste, me atrapaste, y viví tu novela, me obsesioné con Florentino, con sus amantes, con su gran amor.


Luego ya me llevarías por los segundos de "Crónica de una Muerte Anunciada" , y no me esperaba más, hasta que me llevaste por tu fabulosa "Cien años de Soledad", obra fascinante que leo y releo Gabo, porque me encanta, porque merece tener una gran trilogía, porque una película de mil horas no alcanzaría para contar tanta vivencia maravillosa. 

El General en su Laberinto me alimentó el amor por él (ya luego me desencantaría de Bolívar), y después de algunos ensayos me morí con "Doce cuentos Peregrinos" ... Te imagino ahora navegando por las dimensiones universales, a través de la luz, como esos niños de tu cuento, te veo encontrándote con Remedios, entre sábanas, y ojos hermosos, te veo sonriendo, rodeado de mariposas amarillas, navegando en la luz, mientras Melquíades te recita unos versos en esperanto.

Te disfruto, Gabo, siempre, real y mágico. Leeré todo lo que escribiste y lo que no escribiste también, porque tu esencia también está en ese no-ser que inventan por allí.

08 abril 2014

Invierno

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“Sometimes it lasts in love 
but sometimes it hurts instead”

Me veo caminando, en esa calle afrancesada, con losetas de un color primario, en la nublada Lima, observando la parsimonia del señor emolientero, maestro para balancear sus tazas de bebida aliviadora. Me siento en invierno, comiendo chocolate, acordándome de las entradas que dejaste en mi cuaderno de vivencias y borrando de mi cabeza tu número telefónico, siempre que extravío mi celular olvido borrar tu número de mi mente, sobretodo ahora que ya no tengo porqué llamarte, sobre todo ahora, especialmente ahora que ya dejé que la vida desista de buscarme para sonreírte cuando regreses.

Nos hemos despedido cientos de veces, exagero, en realidad cuatro veces, determinantes e irreconciliables ocasiones en que decidía que no éramos eso que buscábamos en el otro, o tal vez en nosotros mismos. Era momento de caminar para no pensar que pienso en tí; me detengo y sonrío al vendedor, de pronto Adele cruza la calle, compra una bebida caliente y se hecha con su podrida frase masticada a medio inglés, algo así como "Algunas veces el amor dura, pero otras veces lastima"  y la miro desconcertada, con mi ceño más antibritánico; ¿Cómo dices gringa?, pregunto, ¿Que el amor a veces dura y otras duele? Estás equivocada, duele y también dura, o no duele y no dura, o dura para no doler y así la misma estupidez de palabras que te dicen para que sientas que estás frente a una encrucijada llena de amor, y resulta al final que no es amor, es un tránsito más, para regresar en círculos, definirte, hallarte en la etapa inicial y decidir si rompes el círculo o te quedas allí viendo cómo gira todo. ¿Entendiste flaca? Muy bien. Me volteo y camino a la plaza del libertador.

La calle va tomando color, Adele no me ha seguido, seguro la convencí, no volverá a cantar más huevadas, me dije.









::::::::::::VERBUM SAPIENTI::::::::::::::::::::

::::::ORBIS TEXTUS::::::